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El director financiero

 

 

 

Desde Timanfaya, por Javier Betancort Tubau

Licenciado en Economía, especialidad Economía Internacional

Máster en Mercados Financieros

Director-gerente de Lancelot Medios

@javierbetancort

 

En este número quisiera dedicar unas palabras a la figura del director de finanzas o financiero (también llamado CFO por sus siglas en inglés -chief financial officer-). Éste es el ejecutivo a cargo de la gestión financiera de la empresa, siendo el responsable de la planificación, ejecución e información financieras. A su vez, éste reporta, generalmente, al director ejecutivo de la empresa (también llamado CEO por sus siglas en inglés -chief executive officer-).

 

Tradicionalmente el director financiero era el que llevaba las cuentas, esto es, el clásico contable que llevaba los libros contables. Sin embargo, en las últimas décadas esto ha cambiado y para mucho. Todo ello muy vinculado con el cambio y transformación digital.

 

Hoy día el director financiero no sólo tiene la misión de ser eficaz con los recursos de una empresa, esto es, que sepa reducir los costes hasta donde sea posible sin mermar calidad y servicio, sino que también debe ser el que ponga en marcha iniciativas de crecimiento, genere valor y adapte la empresa a la era digital en la que estamos inmersos desde hace años.

 

Así que las líneas estratégicas de una empresa, la creación de valor, innovar en productos y servicios, adaptarse a lo digital, etc... deben pasar por el director financiero de una empresa. Se ha pasado de contar con un director financiero que vigilaba las cuentas a ser los que vigilan el crecimiento.

 

Y me dirán ustedes, claro, esto será en las grandes empresas, con mucho personal y millones de euros en facturación. Pues también, por supuesto, les respondo, pero también lo es en las pequeñas y medianas empresas.

 

En nuestra casa, antaño, nuestra madre era la que llevaba las cuentas y disponía del dinero para encargarse de todo: comida, vestuario, etc... En las empresas, antaño, había una persona, un contable, que llevaba las cuentas y advertía de cómo iba la situación financiera, si había dinero o no. Pero esta figura no interpretaba, no participaba de las decisiones de crecimiento.

 

Hoy en día la situación es distinta: las empresas pequeñas tienen externalizado el servicio de contabilidad y fiscalidad. El emprensario-emprendedor le pasa las facturas cada cierto tiempo para que las contabilice y le prepare los modelos de Igic, Irpf, impuesto de sociedades... A lo sumo hay un auxiliar administrativo en tareas contables.

 

Y ese empresario-emprendedor de una pequeña y mediana empresa (ya en mi anterior artículo hablé sobre esta figura, donde 8 de cada 10 empresas en este país tiene 2 o menos asalariados), en su vertiente financiera no tiene que llevar las cuentas, sino optimizar los recursos (reducir los costes lo que sea posible) y adaptarse lo más rápidamente a los cambios que se van produciendo constantemente. Tiene que interpretar lo que la clientela va demandando con el paso del tiempo, esto es, tiene que crecer constantemente. Por ejemplo, una panadería tendrá que adaptarse hacer productos sin gluten, productos integrales... Un agricultor tendrá que introducir variedades ecológicas, cada vez más demandadas. El de la cafetería tendrá que poner wifi en su establecimiento para que los clientes puedan tomar su café mientras se conectan al móvil. El de la carnicería tendrá que habilitar una sección con comidas preparadas para que el padre y la madre que trabajan puedan comprar algo y hacer la cómida rápidamente a sus hijos que acaban de salir de la escuela. Y así, uno detrás de otro. Y esa es la labor que hoy día están ejecutando los directores financieros, los encargados de las finanzas, en la actualidad, ser los generadores de valor, los verdaderos constructores de las empresas.

 

Antes, el que se trabajaba en un departamento contable de una empresa podía llegar, como mucho, a director de finanzas, pero hoy día es cada vez más frecuente ver a directores ejecutivos que provienen del ámbito de las finanzas. Y eso es precisamente por el cambio de rol, de papel que han pasado a jugar: de contables a arquitectos de empresas.