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Calor

 

Durante años, los amigos de lo políticamente correcto nos han hablado de cambio climático, un eufemismo inventado por las empresas petroleras para ocultar que lo que está sucediendo en este planeta no es otra cosa que un calentamiento global imparable. El viernes pasado concluyó la reunión del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (habría que cambiarle el nombre), con un informe elaborado por expertos convocados por Naciones Unidas, que ha concluido categóricamente que el calentamiento se ha generalizado ya en todas las regiones del planeta, con alteraciones del clima sin precedentes en los últimos dos milenios. El calentamiento provocado por la emisión continuada de gases de efecto invernadero, ha disparado la velocidad del deshielo en los polos y glaciares, impulsa la subida del nivel del mar, la tropicalización de algunos mares (las aguas del Mediterráneo podrían subir los próximos 50 años entre cuatro y siete grados) y provoca cada vez más frecuentemente catástrofes naturales como tormentas, inundaciones o incendios.

 

Según el documento elaborado por los expertos de la ONU, la actividad humana ha elevado la temperatura del planeta más de un grado en el período 2010-2019 y la concentración atmosférica de CO2 fue en 2019 superior a la de cualquier otro momento de la historia en los últimos dos millones de años.

 

El informe considera que lo que ha ocurrido hasta ahora es ya irreversible y afectará al planeta durante siglos. Lo único que nos queda intentar es la reducción drástica de las emisiones de dióxido de carbono, aunque si se lograra aplicar los acuerdos de la cumbre del clima sobre eliminación de gases de efecto invernadero, eso no reduciría el calentamiento en curso de forma significativa hasta dentro de dos o tres décadas. Un desastre.

 

Quien no crea que estamos en una situación dramática e incontrolada puede poner la tele y escuchar las noticias sobre incendios que asolan todo el planeta, algunos de ellos provocados intencionadamente por los tipos más inmorales de esta especie suicida nuestra. O puede recordar las recientes inundaciones en Alemania, con 90 muertos y más de 1.200 personas oficialmente desaparecidas bajo el lodo y los escombros de millares de casas arrasadas por los desbordamientos de los ríos… ¡¡¡En Alemania!!! O darse hoy un paseíto por Santa Cruz de Tenerife y sancocharse lentamente a 34 grados…

 

Hay otras consideraciones que hacer: el impacto inmediato del calor desatado sobre la supervivencia de especies que podrían desaparecer en los próximos años, o sobre la economía del planeta, terriblemente castigada por la pandemia, por ejemplo. O cómo el calentamiento impulsa –en un dramático círculo vicioso– problemas para el ciclo del agua que pueden derivar en sequías de alcance continental y más gasto eléctrico en desalación y tratamiento de aguas, y –en los países desarrollados– un mayor consumo eléctrico en climatización, además de un encarecimiento constante de la factura energética de las naciones y el retroceso en los acuerdos para la descarbonización.

  

Para los muy escépticos: hoy volveremos a batir en España el récord histórico del precio de la electricidad. En medio de una ola de calor que pondrá a fuego ventiladores, acondicionadores y frigoríficos, la luz batirá hoy su récord histórico consecutivo , con 111,88 euros el megavatio hora, dejando muy atrás el récord de 106,74 euros/megavatio hora de ayer lunes. Una parte importante de esta subida que no para tiene que ver con el precio del gas, la otra con las medidas implantadas para luchar contra el calentamiento…