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¿Todos a clase?

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
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    Mañana dan comienzo las clases en todos los colegios de Canarias. El Gobierno regional adoptó in extremis la decisión de incorporar a las clases presenciales también los de Gran Canaria, Lanzarote y El Hierro, en contra del criterio inicialmente establecido y recogido en los protocolos y posicionamientos de la consejera de Educación, hasta unos días antes de la decisión. El pasado martes, unas declaraciones especialmente precavidas del presidente Torres hacían entrever que entre las dos opciones existentes -cumplir con sus propios criterios o pasar de ellos- probablemente se optaría por una apertura general del curso. Y así ha ocurrido. El Gobierno parece haber cedido a la presión por sostener la nueva normalidad (que de normalidad tiene bien poco) con una decisión de obligado cumplimiento para padres y alumnos que resulta cuando menos chocante: es comprensible que se facilite la tarea a las familias que no tienen posibilidad de mantener a sus hijos en casa, o no quieren hacerlo, pero obligar a las que quieren y pueden mantener a los chicos en los domicilios es bastante absurdo. Más aún cuando hasta hace pocos días se defendía otro criterio epidemiológico.

     

    Aun siendo razonable aceptar que los protocolos y criterios puedan cambiar, y que la situación es muy fluida y debe adaptarse a cada circunstancia -probablemente sea razonable haber autorizado clases presenciales en El Hierro, donde los brotes están localizados y contenidos-, creo que la decisión del Gobierno no se ha adoptado atendiendo a criterios sanitarios sino de agenda política. Y comporta además el riesgo de multiplicar los contagios en zonas de la ciudad de Las Palmas, donde el porcentaje de positivos es muy alto. El Gobierno está realizando un ensayo de laboratorio, que podría contribuir a disparar el número de enfermos, ya muy elevado en varias islas. Pero no solo por culpa de llenar de niños los colegios.

     

    Porque en las últimas semanas -coincidiendo con el debate en toda Europa- parece haber retrocedido la idea de que los niños actúan como supercontagiadores, muy difundida en los orígenes de la pandemia. Seis meses después, parece más aceptado que -al contrario de lo que ocurre con la mayoría de los virus respiratorios- los niños no se cuentan entre los principales agentes infecciosos de la Covid-19. La evidencia sanitaria atribuye a los niños -especialmente a los menores de diez años- un rol secundario. Un informe del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades Infecciosas, publicado en agosto, informaba de que se han dado pocos brotes en colegios y escasa transmisión entre niños, algo que también se defiende desde la Asociación Española de Pediatría, que en un comunicado reciente recordaba que son menos eficientes que los adultos en la transmisión.

     

    Pero muchos de los profesores proceden de zonas urbanas con un alto nivel de contagio. Y ya sabemos, por los informes de cierre de aulas y colegios de otras regiones españolas -y europeas- , que en muchos casos la transmisión se ha producido por acudir profesores con la Covid y asintomáticos, y no por niños que han llegado enfermos. Por eso debería insistirse en la realización obligatoria de PCR a todos los profesores cada quince días. Si vamos a tener dinero para hacérselo a los turistas€ ¿por qué no habríamos de gastarlo en proteger a nuestros hijos?