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Un mundo de mojigatos y de calimas

 

No hay dudas de que el cambio climático nos acecha detrás de cada acto cotidiano. El motor de gasoil de nuestro todoterreno, la cafetera tipo “George Cloney”, la carga del móvil, del ipad…. La vitrocerámica.

 

Nuestro mundo es energía, sin ella no vamos a ninguna parte, y si no recuerden la última vez que se quedaron sin luz, ya no tenemos velas en casa y hasta las pilas de la linterna recargables se habían gastado.

 

Toda esta dependencia ha cambiado el rumbo meteorológico del planeta, y no es que sea malo para la tierra esto del antropoceno, a ella le da igual, básicamente es malo para nosotros. El impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres llevará a la especie humana a territorio desconocido en poco tiempo. Los combustibles fósiles harán del siglo XXI un calvario meteorológico, el XXII es una incógnita.

 

Ya vemos algunos resultados, tormentas torrenciales nunca vistas en Alemania, calimas durante meses y meses en el Sahel que llegan desde el norte a Canarias, ciclos de huracanes cada vez más seguidos debido al calentamiento del Atlántico, tifones radicales en el pacífico, y según los científicos todo está empezando, en unas décadas el calor hará de motor migratorio para cientos de millones de personas.

 

En los últimos meses hemos visto temperaturas de récord en Canadá, incendios incontrolables en Grecia y Turquía, con temperaturas rondando los 47 grados, y sobre todo hemos sentido lo que significa años de sequía en la isla de Fuerteventura. Campos sedientos y tierra, mucha tierra.

 

 

Los pájaros contra las escopetas

 

Visto lo visto, y con lo que nos queda por ver y por sentir, en Canarias los ecologistas plantean restricciones a la instalación de renovables.

 

En los últimos tiempos una reacción un tanto mojigata aprovecha un error del gobierno anterior en la aprobación de una instalación de parques eólicos en Fuerteventura (demasiado cerca de un núcleo urbano en Puerto del Rosario, es cierto) para solicitar que la instalación de renovables debe “contribuir a conservar y enriquecer la biodiversidad y al conjunto de la población garantizando el acceso de la ciudadanía a los bienes públicos, como los recursos energéticos renovables, y que el despliegue renovable debe realizarse sobre la premisa de que, sin una selección adecuada de su ubicación y dimensiones, las instalaciones pueden afectar de forma severa a la biodiversidad”.

 

Todo esto, que es una perogrullada como una catedral, lo contemplan la Ley Energética y la Ley del Suelo de Canarias, pero la maquinaria ¿ecologista? ha dictado su sentencia y ya el Cabildo majorero plantea cortapisas a las renovables con un Plan Especial para controlar “el paisajismo” de las mismas. Como si cualquier intervención humana no conllevara un impacto, carreteras, torretas, edificios, hoteles, apartamentos, muelles, en fin…

 

Mientras You Tube me dice que me pone una restricción de edad porque hace unos días vi un video que se titulaba “para hacer bien el amor hay que venir al sur”… Rafaella, le hubiera dicho a los ecologistas y a los de you tube… ¿really George?