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El Comisionado de Costa, respeto y fortaleza de una tradición milenaria (I)

Una figura que se ha convertido en garante, no solamente de una actividad ganadera, sino de una tradición cultural "pegada" a la tierra majorera

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
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    En casi todas las tradiciones humanas a lo largo de la historia, sobre todo las que contribuyen a un bien social y al progreso de las comunidades, hay figuras que son representadas por los más sabios, preparados o comprometidos en el bien común.

     

    Desde tiempos inmemoriales, en la isla de Fuerteventura, el modelo socioeconómico a través de lo que hemos denominado cultura del Ganado de Costa, la misma ha significado la diferencia entre la miseria y la supervivencia.

     

    Es en este contexto es donde la figura, de lo que actualmente se llama Comisionado de Costa, ha venido representando la autoridad a la hora de la toma de decisiones entre los diferentes ganaderos.  Las posibles disputas entre los animales que han venido criando de forma comunal en los terrenos “de costa” de la antigua Erbani son arbitradas por esta figura, que cargada de autoridad moral, trata de mantener los equilibrios que mejoran la convivencia.

     

    El comisionado, y su papel dentro de la actividad de la ganadería de costa, es fundamental para entender nuestro legado cultural  y el patrimonio que en si mismo representa esta actividad. La compleja jerarquía que ejerce ha sido vital durante miles de años para la supervivencia en el territorio insular.

     

    “La persona elegida como Comisionado, según los propios ganaderos, debe de disponer de una serie habilidades para desempeñar con éxito este cargo. El cargo de comisionado requiere de un carácter templado y habilidades mediadoras y resolutivas para enfrentarse de manera adecuada a las situaciones conflictivas que se le puedan presentar”.  (Allende M. Gutiérrez y Edgar A. Freivalds).

     

    Aunque recientes estudios incorporan la agricultura como otra de las variables alimenticias de la cultura de los majos, a través del estudio de semillas halladas en la Cueva de Villaverde, con una edad aproximada de 1.300 y 1.600 años, respectivamente, los antiguos Majos vivían de los frutos del mar, de la agricultura y en mayor medida de la despensa de carne que proporcionaba la ganadería, en su variante de “ganadería de costa”.

     

    Por tanto, ya en la cultura prehispánica, hubo de surgir esta figura de “primero entre iguales” que con talante constructivo habría de dirimir los resultados de las apañadas y de reparto del ganado. Seguramente la autoridad del Comisionado en la antigüedad era mayor y estaba muy relacionada con el gobierno en las diferentes zonas de la isla.

     

    En la actualidad la figura del Comisionado es la que mantiene viva esta actividad ganadera milnaria, son los que se preocupan de la cabra, de su supervivencia, los que las conocen y las quieren. 

     

    Para los ganaderos es importante a la hora de elegir el comisionado que sea una persona ‘entendida’ de cabras, es decir, que disponga de una amplia experiencia y conocimiento sobre el animal, el territorio y las marcas.  «(...) conocer el terreno y conocer la ganadería, si no conoces marcas ni conoces nada, ya puedes ser muy inteligente pero la inteligencia ahí no... Cómo decía el otro: ‘Lo que no nace no crece.’ Si uno está todos los días porque le gusta y está todos los días machacando lo mismo pues...» (Vicente Hernández Santana, 1946, comisionado de Betancuria. La Cabra de Costa de Fuerteventura).

     

    El Comisionado ha de ser elegido directamente por los ganaderos del municipio, y es en este punto desde donde parte su legitimidad, en esta figura se delega la máxima confianza. Posteriormente es refrendado su nombramiento por la alcaldía de cada municipio, que le otorga la ‘credencial’ para el desempeño de su puesto.

     

    El Comisionado ha de velar por el justo cumplimento de los acuerdos a tomar en las apañadas. De él depende la última palabra de la pertenencia a uno u otro ganadero del ganado de costa sin marcar que ha florecido en la última campaña. En cualquier caso no se trata de una decisión aleatoria, es producto del conocimiento y de la forma en que las madres y sus crías se comportan en la gambuesa. En este sentido siempre es el comisionado el que tiene la última palabra. (continúa...)

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