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Déjate de estudiar y afíliate

 

Curiosos tiempos los de la política en nuestro entorno directo. La meritocracia, fin último y leit motiv del sistema educativo es cuestionada por las nuevas formas y condiciones de hacer política.

 

Por todos lados vemos ejemplos de altos cargos en las diferentes administraciones que literalemente “no saben hacer la o con un canuto”, pero tuitean, o tienen un buen perfil de Facebook, o a lo mejor ni eso, tienen una familia grande, o los repartos por cuotas le benefician. O, simplemente llevan en el machito el tiempo suficiente como para que nadie se acuerde si trabajó, trabaja o trabajará.

 

Ahora nos sale la FECAI que quiere nombrar los altos cargos a dedo. Y que no, que la ley anterior donde los directores generales se elegían por formación, competencia profesional o experiencia, no sirve. Que tiene que ser de los nuestros oiga.

 

Pues nada, que dicen que si el Gobierno enchufa a sus cuadros del partido en las diferentes direcciones generales, que porque ellos van a ser menos. Al Gobierno y a la FECAI les enviamos nuestros saludos, y que se mantengan en la gloria. Y a seguir con la catarsis, que nunca se sabe donde podemos acabar, claro. Me refiero a ellos, querido lector. Nosotros a pagarles, siempre.