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¿Por qué Gran Canaria es Canarias y Tenerife es Canarias?

 

Siempre que hay una noticia que trasciende a nivel nacional o internacional es tratada de igual forma en Tenerife o Gran Canaria, sí se ha producido en una de las islas que no sean ellas. Me explico, si en Gran Canaria un señor gana 50 millones de euros a la lotería, en Tenerife dirán en el titular, tocan 50 millones de euros en Canarias, y si en Tenerife rueda un video Dua Lipa, los titulares en Gran Canaria dirán, Dua Lipa rueda en Canarias.

 

Es una máxima, y si no busquen la hemeroteca, no miento, al menos no en este caso.

 

A las principales cabeceras de prensa de Las Palmas les saldría urticaria si ponen la palabra Tenerife en alguno de sus titulares, cuestión que está mal, pero peor es que le ocurra lo mismo a las grandes de Santa Cruz si tienen que poner Gran Canaria.

 

Todo esto sería casi cómico (sobre todo si lo miramos desde la periferia) pero con una análisis más sesudo da la impresión de que existe un toletismo existencial en las islas capitalinas, una especie de complejo atávico que a la vez es un pacto de ni tu ni yo, ni todo lo contrario.

 

Todo esto que pueda parecerle anecdótico a usted, querido lector, no es baladí. El diablo está en los detalles, y sobre todo en los detalles lingüísticos. La forma de tratar al lenguaje nos da pistas de en qué lugar estamos ante un hecho concreto.

 

¿Pero qué les pasa a esta gente?. Uno es capaz de entender que tengan dos equipos de futbol, y que se pongan bufandas distintas para animarlos. También se puede entender el rollo que se traen en los carnavales, es hasta divertido el asunto de las murgas, (ininteligibles para mi gusto), pero cuando los popes de la prensa regional se niegan el gentilicio en un titular es que hay algo más profundo, casi hasta psicológico.

 

Y es que no veo a los jefes de redacción cambiándole el titular a un becario, “Tenerife no existe, aquello es Venezuela”, en la línea de apartar el concepto isla en otra cosa. Viven cómo sufriendo por un estatus de capitalidad que estarían a punto de perder perpetuamente. En el continuo espacio tiempo hay dos islas que son y no son capital de Canarias en un mismo momento, es como el gato de Schrödinger pero con dos sociedades acomplejadas por la pérdida que nunca ocurre.

 

Y a lo mejor no es un asunto de poblaciones, lo digo porque vivo en el norte de Fuerteventura y no sé que piensa toda esa gente, pero a lo mejor es un cuento de la prensa, políticos y demás fanfarria adyacente. Igual esto de no nombrar a la isla de enfrente es solamente carnaza carnavalera, de murgas, murgueros, jefes de redacción, directores de medios y buscadores de votos para la mamandurria perpetua, políticos, vamos.

 

Desde la periferia, ya digo, todo esto se ve como un tobogán, como una montaña rusa que a veces da risa a veces da pena y otras comprobamos la miseria de ser isleños en un archipiélago asimétrico. Parte de nuestro atraso atávico viene de la insularidad, eso está claro, pero es peor cuando la insularidad se convierte en una psicosis de quién es más que el de al lado.

 

Remar para el mismo lado es más fácil sin subnormalidades de este tipo. Deberían probar