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La falta de drogas, causa de las rebeliones en la cárcel de Tahiche

El aislamiento de los centros penitenciarios para evitar el coronavirus ha acabado con el 'trapicheo'

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
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    Los incidentes hasta en tres ocasiones de la prisión de Tahíche tras decretarse el estado de alarma por parte del Gobierno que aísla las cárceles se deben también a la falta de drogas. Fuentes cercanas al centro penitenciario de Lanzarote han confirmado a LANCELOT DIGITAL que una de las razones de los numerosos altercados entre los presos obedece a que con la prohibición de las visitas de familiares y amigos se ha acabado también con el 'trapicheo' de drogas en la cárcel.

      

    El diario El País lo ponía de manifiesto hace unos días. La decisión del Ministerio del Interior de aislar las cárceles para evitar la expansión del coronavirus ha provocado un descenso drástico del tráfico clandestino de drogas en su interior y el consiguiente incremento del precio de las mismas. Las principales consecuencias de todo ello han sido hasta ahora altercados y riñas entre presos, muchos de ellos con el síndrome de abstinencia.

      

    Hay que recordar que el primer día de confinamiento conocíamos ya el primer motín en la cárcel de Tahíche. Así, varios internos del módulo 3 rodearon a los funcionarios increpándoles y amenazándoles con golpearlos si no dejaban tranquilo al interno agresor, además de empujar a algunos de ellos. La situación está a punto de salirse de control y solamente la buena actuación de los trabajadores penitenciarios evitó que la situación fuese más grave.

     

     

    Los hechos tuvieron lugar el pasado 15 de marzo de 2020, cuando dos internos agredieron a un tercero. Al ser separados por los funcionarios de servicio en el módulo, cuando iban a ser trasladados al departamento de aislamiento, uno de ellos se niega y comienza a amenazar a los trabajadores con darles cabezazos a todos aquellos que se acercasen.

     

    Finalmente, fueron cinco los internos que tuvieron que ser trasladados al departamento de aislamiento para calmar la situación.

     

    Por otro lado, también la asociación de trabajadores penitenciarios ‘Tu abandono me puede matar’ denunciaba dos días después una nueva situación anómala vivida por los trabajadores y sanitarios del centro lanzaroteño.

     

     

    Aseguran que el martes 17 de marzo, al procederse al reparto de medicación en el departamento de enfermería, un interno comenzó a gritar y a amenazar a los funcionarios, asegurando que la medicación que se le daba no era la pautada por su médico.

     

    'Tu abandono me puede matar' denunciaba un tercer altercado en tan solo una semana de confinamiento y, por tanto, de aislamiento de los centros penintenciarios de toda España.

     

    Tal y como señala El País, en los últimos años, las cifras de incautaciones de estupefacientes dentro de las cárceles se han incrementado a pesar de que el número de presos ha descendido de manera significativa: de 4.500 intervenciones de droga en 2012 se ha pasado a más de 5.100 en 2018 a pesar de que había 10.000 reclusos menos. En 2019, se intervinieron en prisión cerca de 3.500 psicotrópicos; 30 kilos de cannabis y 417 gramos de heroína, según una reciente respuesta del Portal de Transparencia. En ese mismo periodo, 53 reclusos fallecieron por reacción adversa a las drogas.

     

    Por ello, el pasado diciembre, Instituciones Penitenciarias lanzaba una campaña que buscaba sensibilizar a los visitantes del riesgo que para sus familiares presos suponen las drogas, además de las consecuencias penales que para ellos mismos tendrán si son descubiertos intentando introducirla.

     

    La causa última de la disminución brusca en la cantidad de droga dentro de las prisiones ha sido la decisión de Instituciones Penitenciarias de suspender, mientras dure la alarma sanitaria, las visitas de familiares y amigos (incluidos los encuentros con contacto físico o vis a vis) a los reclusos, además de los permisos de salida que disfrutan algunos internos, sostienen en El País.

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