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Apañadas, el nombramiento y la junta

El proceso completo de las apañadas es complicado y laborioso, además de partir de una importante organización

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
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    Todo proceso de trabajo comunal conlleva una ardua tarea de organización, máxime cuando se trata de trabajar con ganado, y más cuando es el principal sustento del grupo. No hay que olvidar que las apañadas actuales siguen manteniendo el acervo cultural de tiempos pretéritos, cuando la supervivencia de las personas dependían de la gestión del ganado y las apañadas.

     

    Hay que recordar que la importancia de la cabra de costa de Fuerteventura, como ya se ha comentado, no reside solamente en ser un sistema de manejo extensivo del ganado, sino en sus raíces prehispánicas, que lo hace un sistema único.

     

    En este sentido se trata por tanto de un proceso laborioso “que para llevarlo a cabo con éxito requiere de una importante organización de los implicados, un amplio conocimiento del territorio y de los hábitos de estos animales, por parte de los ganaderos partícipes” (La cabra de costa de Fuerteventura).

     

    Porque a nosotros nos aparenta que es fácil pero no, eso de las apañadas no es nada fácil, es fácil para los que conocemos el terreno y conocemos todo eso pero para los nuevos no es fácil porque si las cabras les vienen por aquí, para acá, no siga detrás de ellas porque vienen a dar vuelta por allí, darle vuelta por allí que ellas pegan a salir por aquí. Porque si sigues detrás de ellas te dan vuelta por aquí, otra vez, para coger la otra degollada y a lo mejor el que no haya estado nunca, pues sigue detrás de ellas y se mata y no hace bueno de ellas, pero es lo que pasa en las apañadas.» (Vicente Hernández Santana, 1946, comisionado de Betancuria).

     

    Por tanto para realizar una apañada hay que partir de la importancia de la cooperación y ayuda mutua de los participantes, siempre coordinados por el comisario de la zona “que convierte a la apañada en la máxima expresión del trabajo colectivo en la actividad ganadera de costa. La organización y desarrollo de la apañada se puede dividir en varias fases” (Allende y Edgar).

     

    Según nos explican Allende y Edgar en el maravilloso libro La Cabra de Costa en Fuerteventura, la apañada comienza con El nombramiento, “El comisionado se encarga de avisar con bastante antelación cuando se va a celebrar la siguiente apañada, para facilitar que los ganaderos se puedan organizar y participar ese día, aprovechando en muchas ocasiones el fin de una apañada para convocar la siguiente”

     

    «(...) ahora yo hago una apañada hoy y yo le pongo fecha ya para la otra y después para la otra. Digo: ‘Cada mes a tal día se hace la apañada en tal sitio’. Para que la gente, ya con quince días o un mes de antelación, saben dónde es y dónde no es. (…) entonces los organizo en todas las apañadas antes de que se marchen dentro de la gambuesa, que están todos reunidos y digo:‘Tal día vamos a apañar en tal sitio’.» (Juan Pérez Viera, 1951, comisionado de Pájara).

     

    En otros tiempos, cuando la actividad era más continuada, como se ha explicado en anteriores entradas había fechas establecidas para las apañadas,

     

    «‘Pues tal día se apaña en las Salinas.’ Un mes antes la anunciaba, tal día se apaña en las Salinas, ibas tú preguntando ‘Fulano, tú te has enterado que apañan en las Salinas tal día.’ ‘Sí, sí, ya lo sé.’ U otro ‘No, no ha sabido nada, ya lo sé.’ Así todo el mundo se enteraba, todo el mundo se iba nombrando unos a otros.» (Agustín de León Soler, 1932, ganadero de Casillas del Ángel).

     

    La junta

     

    Cuando se encuentran los ganaderos el día de la apañada se establece una reunión inicial que se conoce como “junta”. Se trata de “lugares establecidos donde el comisionado convoca a los ganaderos a primera hora de la mañana para controlar cuantas personas se dispone para la realización de la apañada”. (La cabra de Costa de Fuerteventura)

     

    «Tal día vamos a apañar y tiene que estar en la junta. La junta arriba en Tenicosquey en el aljibe, el aljibe que hay allí al lado de Tenicosquey, en la curva al lado de Tenicosquey a la salida del volcán, en los corrales que hay allí, allí hay un aljibe, allí se junta la gente desde por la mañana, no se puede ir por el al mediodía, hay que ir por la mañana (...) Exactamente: ‘A las ocho y media, nueve, más tardar, tiene que estar la gente para ir a apañar’.» (Nicolás Herrera Cabrera, 1937, comisionado Antigua Sur).

    (sigue)